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  • Mercedes Freedman

Cuento en cuentagotas

Actualizado: 18 de dic de 2020


Cuento en cuentagotas


Cuentagotas 1

La pasada Navidad, la pandemia entró como polizón. Se sentó en algún lugar y nadie la vio.


Cuentagotas 2

Esta Navidad, la pandemia se une a todos en la cena de Nochebuena.

—¿Quién está sentado donde siempre se sienta el abuelo?, —pregunta el niño.


Cuentagotas 3

—El abuelo ya no está. La pandemia ha ocupado su silla, —responde la madre.

—¿Para siempre?


Cuentagotas 4

—La pandemia será expulsada pronto de los países ricos, pero vivirá entre los pobres por un tiempo. Vamos, te leo cuentos de la historia de la pandemia —dice la madre.


Cuentagotas 5

La madre dice, —la pandemia llegó al imperio bizantino. Esto fue en el siglo VI, hace muchísimo tiempo. Enfermó a muchos y mató a otros. Unos más sobrevivieron. Oye lo que dejó escrito Procopio de Cesarea sobre lo que vió durante aquellos días, ´La enfermedad se extendió rápidamente por todo el mundo.´

(Según relató Procopio Cesareo, siglo VI, consejero en el gobierno bizantino)


Cuentagotas 6

´La pandemia fue transportada por los pasajeros viajando de un puerto a otro. Se ensañó con todos sin distinción´, sigue leyendo la madre.

(Según relató Procopio Cesareo, siglo VI)



Cuentagotas 7


—¿Qué quiere decir sin distinción? —pregunta el niño.

—Como en esta pandemia, cualquier persona podía enfermar: hombre o mujer; anciano o joven, rico o pobre.

—Por eso el abuelo ya no está —dice el niño después de una pausa.

—Sí, por eso—. Y madre e hijo quedaron en silencio.


Cuentagotas 8

La madre continúa, —Procopio también escribió, ´El mismo emperador llegó a infectarse, pero se recuperó y gobernó por otros diez años.´ Quizás por eso la pandemia llevaba su nombres: la plaga Justiniano.

—¿Entonces aquella pandemia llevaba corona como ésta, con diecinueve puntas?, pregunta el niño.

(Según relató Procopio Cesareo, siglo VI)



Cuentagotas 9

—Sí, pero hay coronas que se usan para beneficio del pueblo. Otras no, como la de esta pandemia. Las coronas que no se usan bien desaparecen con el rey o reina que la llevan en su cabeza —dice la madre.

—¿La corona de esta pandemia caerá y se romperá?, pregunta el niño.

—Sí, tomará tiempo, pero caerá rota en añicos. Un día alguien contará la historia de esta pandemia a un niño como tú. Oye qué otras cosas contó Procopio.


Cuentagotas 10

La madre continúa, —´Los sanos permanecían en casa cuidando enfermos o llorando muertos, los médicos trabajaban hasta el agotamiento—.´ Mucho tiempo ha transcurrido desde entonces y, sin embargo, cuánto parecido entre aquella pandemia y la de ahora.

(Según relató Procopio Cesareo, siglo VI)


Cuentagotas 11

Un día después, la pandemia descansó sus dedos largos y huesudos sobre la madre. Entonces, el niño y el padre se sentaron en el hospital al otro lado del cristal que los separaba de ella. Ellos le leían palabras que ella veía dibujadas en los labios y que reconocía al ser el relato que le comenzó a contar al niño.


Cuentagotas 12

Como el emperador bizantino, la madre se recuperó. Sin embargo, la pandemia continuaba.



Cuentagotas 13

—Papá dice que han cerrado muchas tiendas y que hay mucha gente haciendo cola para entrar al supermercado—, le dice el niño a la madre, y añade,—¿Era igual cuando Procopio escribió lo que me has contado?

—Sí, sí. Procopio nos dejó esto, ´Las actividades, incluso las artesanales, cesaron, lo cual dificultó conseguir alimentos.´ Y así sucedió en cada pandemia. Ya te contaré de cuando llegó a Florencia.

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